Domingo de Pascua de Ressurrección

Domingo de Pascua de Resurrección; “¡éste es el día del triunfo del Señor, Aleluya!”
El Domingo de Pascua de Resurrección, es el día en que Jesucristo resucita después de la crucifixión, va al encuentro con sus apóstoles y luego sube hacia los cielos, también es la finalización de la Semana Santa y en él se abre un nuevo período litúrgico: “la Pascua de Resurrección”.

16 DE ABRIL

En la Iglesia Católica, la principal ceremonia del día tiene lugar en su comienzo, en el tránsito entre el Sábado Santo y el Domingo de Resurrección, cuando se celebra la “Vigilia Pascual”. Esta fiesta es importante para los católicos, ya que con la Resurrección es cuando adquiere sentido toda nuestra religión, convirtiéndose en la principal ceremonia de todas las que celebra la Iglesia a lo largo del Año Litúrgico.

En la Misa dominical se recuerda de una manera especial que Cristo triunfó sobre la muerte y con esto abrió las puertas del Cielo a los creyentes. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo Resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de “Pentecostés” en el que la Iglesia celebra la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y la Virgen María.

En este día de Pascua de Resurrección, también tiene lugar la bendición Urbi et orbi, palabras que en latín significan “A la ciudad y al Mundo”. Esta bendición se imparte durante el año siempre en dos fechas: el Domingo de Pascua y el día de Navidad, 25 de diciembre.

Esta es la bendición más solemne que imparte el Papa, y sólo él, dirigida a la ciudad de Roma y al mundo entero. Se hace desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, llamado por eso Balcón de las bendiciones, adornado con cortinas y colgantes. Hoy es criterio de cada Papa, si la hace en el Balcón de la Basílica Vaticana o no.

Para esta, el Papa suele revestirse con ornamentos solemnes (mitra, báculo, estola y capa pluvial), sin embargo, el Papa Emérito Benedicto XVI, hizo la Bendición Urbi et Orbi en Hábito Coral, mientras que su Santidad Francisco instauró la costumbre de hacerlo en su Sotana Blanca Normal y en un sólo idioma: italiano. Va precedido de cruz procesional y acompañado de cardenales-diáconos y ceremonieros.

La característica fundamental de esta bendición para los fieles católicos es que otorga la remisión por las penas debidas por pecados ya perdonados, es decir, confiere una indulgencia plenaria bajo las condiciones determinadas por el Derecho Canónico: haberse confesado y comulgado, y no haber caído en pecado mortal.

De acuerdo a las creencias de los fieles, los efectos de la bendición Urbi et orbi se cumplen para toda aquella persona que la reciba con fe y devoción, incluso si la recibe, en directo, a través de los medios de comunicación de masas: televisión, radio, internet, etc.

Así pues; durante el período que comienza a partir del Domingo de Resurrección, debemos recordar la Resurrección y las sucesivas apariciones de Jesús a los apóstoles, a la Virgen y a varias personas más; y por ello el principal tema de reflexión en este periodo es recordar el tiempo en que Jesús, ya había vencido a la muerte, había resucitado y su permanencia en la Tierra antes de su Ascensión.