Jorge Vargas, Luis Padilla, Anacleto González, Beatos Mexicanos

Los Beatos Mártires Mexicanos: Vicente y Jorge Vargas González, Luis Padilla Gómez y José Anacleto González Flores.

01 DE ABRIL

Vicente de origen latín, Del latín vencedor.
Jorge de origen Griego, El que trabaja la tierra, agricultor.

Luis de origen Germánico, El guerrero glorioso, combate glorioso o guerrero preclaro.
Anacleto de origen Griego, Del griego Acción de pedir ayuda.

Vicente Ramón Vargas González y Jorge Vargas González nacieron en Ahualulco, Jalisco. Fueron el séptimo y el quinto de once hermanos respectivamente. Tres notas distinguieron a Vicente: el color rojo de su pelo, que le ganó el sobrenombre de Colorado, su elevada estatura y su jovialidad. Siguió los pasos de su padre al ingresar a la Escuela de medicina, donde destacó por su buen humor, su camaradería y su clara identidad católica.

A los 22 años, próximo a concluir sus estudios universitarios y durante la persecución religiosa de 1926; participó en los campamentos de la resistencia activa como enfermero. Por su parte, Jorge era empleado de la Compañía hidroeléctrica. El hogar de los hermanos Vargas González, sirvió de refugio a muchos sacerdotes perseguidos, entre otros, el padre Lino Aguirre, quien sería luego obispo de Culiacán, Sinaloa y de quien Jorge fue custodio.

A finales de marzo de 1927, los Vargas González recibieron en su hogar al proscrito líder José Anacleto González Flores, columna de la resistencia católica de Jalisco y sus alrededores; la familia conocía de sobra lo que podía costar su acción.

La madrugada del 1 de abril de 1927 alguien azotó la puerta de la familia Vargas González; Vicente atendió el llamado; al entreabrir la puerta, un grupo de policías se apoderó de la casa. Se cateó la vivienda y se aprehendió a sus ocupantes. Horas después encerraron en una celda contigua a Luis Padilla Gómez y a José Anacleto González Flores.
Luis Padilla Gómez nació en Guadalajara, Jalisco, el 9 de diciembre de 1899. Recibió una esmerada educación en el seno de una familia distinguida y cristiana. En 1917 ingresó al seminario conciliar de Guadalajara, donde destacó por su conducta intachable y la pureza de sus costumbres; abandonó la institución en 1921 para aclarar ciertas dudas vocacionales.

Una vez fuera del seminario, se dio de alta como profesor, impartiendo clases sin retribución alguna a niños y jóvenes pobres. Fue socio fundador y miembro activo de la Asociación católica de la juventud mexicana, donde desarrolló un intenso apostolado, sobre todo en el campo de la promoción social; tenía una ferviente devoción a la Santísima Virgen.

Al estallar la persecución del Estado contra la Iglesia católica, Luis se afilió a la Unión Popular donde trabajó a través de medios pacíficos en la defensa de la religión. En repetidas ocasiones expresó su deseo de seguir a Jesús hasta el dolor, el sufrimiento y la entrega total de la vida.

El día 1 de abril de 1927, a las dos de la mañana, fue acordonado su domicilio por un grupo de soldados del ejército federal. Toman preso a Luis y a su madre ya muy anciana, además de una de sus hermanas. El joven Luis fue remitido al cuartel Colorado, soportando en el trayecto golpes, insultos y vejaciones.

Fue compañero de prisión de José Anacleto González Flores, quien nació en Tepatitlán, Jalisco, el 13 de julio de 1888, en un ambiente de extrema pobreza. Poseedor de vasta cultura, escribió algunos libros llenos de espíritu cristiano, así como centenares de artículos periodísticos.

En 1908 ingresó al seminario auxiliar de San Juan de los Lagos; pronto alcanzó grandes adelantos en las ciencias y se ganó el apodo de toda su vida: “Maistro Cleto”. Cuando comprendió que su vocación no era el sacerdocio ministerial, ingresó en la Escuela libre de leyes. Notable pedagogo, orador, catequista y líder social cristiano, se convirtió en paladín laico de los católicos de Guadalajara.

En octubre de 1922 contrajo matrimonio con María Concepción Guerrero, quien no asimiló el amor al apostolado de su marido; con todo fue esposo modelo y padre responsable de sus dos hijos. Muy fiel a su prelado, el siervo de Dios Francisco Orozco y Jiménez, propuso a los católicos la resistencia pacífica y civilizada a los ataques del Estado contra la Iglesia; constituyó por ese tiempo la obra cumbre de su vida, la Unión Popular, que llegó a contar con decenas de miles de afiliados.

Al finalizar el año 1926, después de haber agotado todos los recursos legales y cívicos habidos, y ante la inminente organización de la resistencia activa de los católicos, apoyó con su prestigio, su verbo y su vida, los proyectos de la Liga nacional defensora de la libertad religiosa.
Alimentado con la oración y la comunión diaria, fortaleció su espíritu para dar su voto con sangre por la libertad de la Iglesia católica. La madrugada del 1 de abril de 1927 fue aprehendido en el domicilio particular de la familia Vargas González.

Una vez prisioneros estos cuatro mexicanos fueron expuestos a toda clase de torturas y posteriormente fueron fusilados al grito de ¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe! Fueron beatificados con el título de Mártires por el Papa Emérito Benedicto XVI (dieciséis) el 20 de Noviembre de 2005.