Solemnidad de Pentecostes

Solemnidad de Pentecostés; la Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles: “Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra, Aleluya”

04 DE JUNIO

La solemnidad de Pentecostés describe la fiesta del quincuagésimo día después del domingo de Resurrección y que pone término al tiempo pascual. En el libro del Éxodo capítulo 34, versículo 22 y siguientes, se narra que a los 50 días de la Pascua, los judíos celebraban la fiesta de las siete semanas.

Esta festividad en un principio fue agrícola, pero después se convirtió en recuerdo de la Alianza del Sinaí en donde Dios entregó las tablas de la Ley o de los diez mandamientos a Moisés. Los primeros cristianos no celebraron esta fiesta.

Las primeras alusiones a su celebración se encuentran en escritos de San Irineo, Tertuliano y Orígenes, a fin del siglo II y principio del III. Ya en el siglo IV hay testimonios de que en las grandes Iglesias de Constantinopla, Roma y Milán, así como en la Península Ibérica, se festejaba el último día de la cincuentena pascual.

Con la Resurrección de Jesús la promesa de la ley de Dios en el monte Sinaí se renueva en Pentecostés que fue cuando el Espíritu Santo descendió a los Apóstoles. Todos ellos, desde ese día, ya no tuvieron miedo y salieron a predicar a todo el mundo las enseñanzas de Jesús.

El Espíritu Santo les dio fuerza para la gran misión que tenían que cumplir: Llevar la palabra de Jesús a todas las naciones, y bautizar a todos los hombres en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Y así fue que se dio el inicio de las actividades de la Iglesia; por ello también Pentecostés se le conoce como la celebración del Espíritu Santo porque es la confirmación de la promesa de Jesús: «Dentro de pocos días seréis bautizados en el Espíritu Santo» (Hechos de los Apóstoles capitulo 1, versículo 5).
En la liturgia católica es la fiesta más importante después de la Pascua y la Navidad y es una solemnidad móvil, lo que significa que no se fija en relación al calendario civil, sino que se celebra en fecha variable, según el año y el culto en cuestión.