Santa Clara de Asis

Santa Clara de Asís, Religiosa Fundadora de la Orden de Damas Pobres de San Damián

11 DE AGOSTO

Clara. Del latín ilustre, de sentimientos limpios y puros.

Nació en Asís en 1193. De descendencia ilustre, creció en el palacio de la familia. Fue la hija mayor; su madre mujer con muchas virtudes, y muy piadosa. Muy pequeña, Clara practicó la oración diaria y el sacrificio con el uso de ásperos cilicios con los cuales laceró su cuerpo, en varias ocasiones.

En su juventud fue tan hermosa, que tuvo muchos pretendientes. Cuando cumplió los dieciséis años sus padres la prometieron en matrimonio a un joven de la nobleza a lo que ella se resistió y manifestó su consagración a Dios.

Su inspiración a la vida religiosa fue la predicación y el ejemplo de San Francisco de Asís. La noche después del Domingo de Ramos de 1212, huyó de su casa; se encaminó a la pequeña iglesia de Porciúncula. Cuando entró a la capilla se arrodilló ante la imagen de la Virgen y ratificó su renuncia al mundo.

Cambió sus vestiduras finas por un sayal tosco, unas sandalias de madera y un nudoso cordón, cuando fue cortado su cabello se cubrió con un velo negro. Clara hizo los tres votos monásticos: pobreza, castidad y obediencia. Prometió obediencia absoluta a San Francisco; luego fue trasladada al convento de las benedictinas de San Pablo.

Cuando sus familiares descubrieron su huida y su paradero; fueron a buscarla al convento. Clara negó su regreso a casa y entonces, San Francisco prudentemente la trasladó al convento de San Ángel de Panzo, también benedictino.

Clara despertó la vocación de su hermana de sangre Inés y otras 16 jóvenes con las que fundó una comunidad. Ellas no vistieron el hábito benedictino ni siguieron la Regla de San Benito, por eso se mudaron al convento de San Ángel. San Francisco habló con los camaldulenses del monte Subasio, los cuales cedieron la iglesia de San Damián y el convento anexo. Allí se fue Sor Clara y su pequeña comunidad.

Las religiosas vivieron bajo la confianza providencial de Dios en la oración, trabajo, pobreza y alegría, virtudes del carisma franciscano. Por su parte, Sor Clara iba a los Hospitales donde cuidó a los enfermos y dentro del convento, continuo con la realización de los más humildes quehaceres.

El estilo de vida de Clara y sus hermanas llamó la atención de más jóvenes y el movimiento creció rápidamente. San Francisco, escribió poco después la regla de vida para las hermanas y, por medio de él, obtuvieron en 1215 el reconocimiento del Papa Inocencio III (tercero); además del nombre de la Orden: “Damas Pobres de San Damián”, mejor conocidas como “Clarisas”.

Sor Clara fue nombrada por San Francisco, abadesa de San Damián. A pesar de su puesto de Superiora, nunca dejó de servir a sus hermanas a través de las actividades más sencillas y de su atención por los enfermos.

Al paso de los años, en 1253, el Pontífice Inocencio IV (cuarto) la visitó en su lecho de muerte. Santa Clara de Asís murió el 11 de agosto de 1253 a la edad de 59 años rodeada de sus hermanas y de los frailes León, Ángel y Junípero. Fue canonizada dos años más tarde, el 15 de agosto de 1255, por el papa Alejandro IV (cuarto).