Santa Casilda de Toledo; Eremita

Santa Casilda de Toledo; Eremita

09 de Abril

Casilda fue hija de un rey musulmán, sanguinario perseguidor de los cristianos. Sus mazmorras siempre estuvieron llenas de prisioneros que anunciaron su amor por Cristo.
Por ser princesa, Casilda siempre estuvo rodeada de todo tipo de comodidades y atenciones; pero nunca soportó la aflicción de los prisioneros cristianos de su padre.
Practicó la piedad con esos cautivos y muchas veces los consoló llevándoles alimentos. Los prisioneros cristianos vieron lo recto de la conducta de Casilda, que correspondieron a sus múltiples delicadezas y caridades de la mejor manera posible.
Se animaron a hablarle de Cristo y después de un tiempo terminaron instruyéndola en la fe Cristina. En una ocasión cuando Casilda realizaba su labor de caridad, fue sorprendida por su padre; quien la interrogó y la sometió a revisión, pero los alimentos que ocultaba entre sus ropas se convirtieron en rosas.
Casilda cayó enferma de constantes sangrados. Fue revisada por varios médicos pero ninguno logró curarla. Algunos de los que la conocían, le aseguraron que muy cerca de Briviesca había unas aguas en territorio cristiano llamadas “de San Vicente” y que seguramente allí podría curarse.
El Rey viendo a su hija muy enferma consintió aquel viaje a las tierras cristianas. Casilda, se baño en esas aguas y quedó curada de su enfermedad. Desde ese momento se bautizó y poco después edifico una ermita en ese lugar.
Ofreció a Cristo votos de castidad; vivió el resto de sus días en la soledad, dedicada a la oración, a la penitencia y siguió practicando la caridad. Murió de edad muy avanzada en el año 1074; desde entonces fue venerada como santa.
Santa Casilda de Toledo o también conocida como “La Virgen mora que vino de Toledo”, fue sepultada en la misma ermita que ella mandó construir; santuario actual en Burgos y lugar de constantes peregrinaciones.