San Wenceslao

San Wenceslao de Bohemia, Patrono de la República Checa

28 DE SEPTIEMBRE

Wenceslao. De origen eslavo. El lleno de gloria.

Wenceslao nació alrededor del año 907, cerca de Praga. Su padre fue el príncipe Bratislao I de Bohemia y su madre fue Drahomira; además fue nieto de la reina Ludmila la Santa de Bohemia.

Wenceslao fue bautizado por un fraile eslavo discípulo del apóstol Metodio. Educado, desde su infancia, en la fe cristiana, especialmente influenciado por su abuela Ludmila, fue enviado al liceo de la iglesia de San Pedro donde aprendió latín.

Tras la muerte accidental de su padre en el año 921, su madre asumió el poder. Ella nunca estuvo de acuerdo con las enseñanzas religiosas que había adquirido Wenceslao; por lo que él buscó refugio en la casa de su abuela Ludmila quien posteriormente fue estrangulada, por orden de Drahomira el 15 de septiembre del 921.

En el año 924 Wenceslao accedió al trono. El Príncipe Enrique I quiso invadir Bohemia pero el Rey Wenceslao lo convenció para la paz a través del firmado de un pacto de no agresión que costó 129 vacas y 500 talentos de plata por un año.

Siempre dio testimonio de sencillez y humildad; mezclado entre todos los fieles, con los pies descalzos, durante las procesiones penitenciales. Impuso a su cuerpo la dura disciplina del cilicio, los ayunos diarios y sacrificios.

El Rey Wenceslao transformó la sociedad checa no sólo en lo concerniente a la religión, sino también modificó el sistema judicial, y redujo las condenas relativas a la pena capital y a la tortura. Fue el promotor de la construcción de la Catedral de San Vito.

Su hermano Boleslao, ávido de poder, conspiró contra él. En una fiesta patronal celebrada en otro poblado cerca de Praga; el Rey Wenceslao, sin arma alguna; entró a la iglesia para hacer oración. A la salida del templo fue atacado por su hermano y otros conspiradores que lo mataron el 28 de septiembre del 935.

Tres años más tarde Boleslao arrepentido, llevó los restos de Wenceslao al interior de la catedral de San Vito, en Praga. El príncipe cristiano Wenceslao alcanzo la santidad porque siempre antepuso sus deberes religiosos que le dieron luz en su reinado. Actualmente es el patrón de la República Checa y su festividad se celebra el 28 de septiembre.