Jueves Santo

Jueves Santo de la Cena del Señor; “Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava”. El Jueves Santo es junto con el Corpus Cristi y la Ascensión, el primero de los tres Jueves del año más importantes en la religión católica. Se celebra tres días después al domingo de Ramos y siguiendo la liturgia, es el primer día del Triduo Pascual.

13 DE ABRIL

La iglesia católica conmemora en este día los siguientes acontecimientos: La última cena, el lavatorio de los pies, La Institución de la Eucaristía y el Sacerdocio y la Oración en el Huerto de Getzemaní; acontecimientos que vivió Jesús de Nazaret.

Según los relatos de los evangelios: este día Jesús celebró la Pascua o “Pesaj” con sus apóstoles siguiendo la tradición judía con una cena muy parecida a la que tuvieron sus antepasados en recuerdo de la liberación del pueblo judío de la esclavitud de Egipto.

Dentro de esta cena Jesús instituyó la Eucaristía, el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre bajo las especies de pan y vino. “<>. Del mismo modo, tomó el cáliz y se lo dió a sus discípulos diciendo: <>” (Mateo capitulo 26, versículos del 26 al 29; Marcos, capitulo 14, versículos del 22 al 25 y Lucas, capitulo 22, versículos del 19 al 20).

Cuando el Evangelio de San Juan relata que Jesús decide lavarle los pies a sus discípulos, se realza su testimonio de vocación al servicio del prójimo. Dice la Sagrada Escritura: “Pero antes de comenzar la Cena Cristo … sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla , se la ciñó. Luego echó agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido.” (Juan capitulo 13, versículos del 3 al 5).

Después de cenar con sus apóstoles, Jesús se dirigió al huerto, donde acostumbraba reunirse con sus discípulos a orar. Los Evangelios Mateo, Marcos Lucas y Juan describen la tristeza agónica que asaltó a Jesús en ese momento, su actitud de orar fervientemente e invitar a sus apóstoles a hacerlo con él: “Oren constantemente para no caer en la tentación, porque el Espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”. Momentos más tarde se levantó y anunció a los Apóstoles que se acercaban los soldados que lo iban a detener, guiados por Judas Iscariote.

Litúrgicamente; para celebrar el Jueves Santo se realiza por la mañana de este día la llamada Misa Crismal, que es presidida por el obispo y concelebrada por los presbiterios. En ella se consagra el Santo Crisma y se bendicen los demás óleos, que se emplearán en la administración de los principales sacramentos.

Para esta celebración se invita encarecidamente a los fieles para que reciban el sacramento de la Eucaristía. Por situaciones litúrgicas; es de práctica común celebrarla en la catedral de cada diócesis. Por la tarde se celebran los Santos Oficios en una misa vespertina que se realiza a partir de las tres de la tarde, y a esta hora termina el tiempo de Cuaresma. En la celebración se rememora la Institución de la Eucaristía y el mandamiento del amor.

El color litúrgico de ésta celebración es el blanco en honor a la Eucaristía; sustituyendo al morado cuaresmal. Dentro de los oficios del día, adquiere un destacado simbolismo el lavatorio de pies que realiza el sacerdote antes del ofertorio. Se canta de nuevo el “Gloria” a la vez que se tocan las campanas, y cuando el canto termina, las campanas dejan de sonar y no se vuelven a tocar hasta la noche santa del día sábado, para recibir el Domingo de Resurrección.

Una vez que se ha repartido la Comunión, el Santísimo Sacramento se traslada del Sagrario en procesión por el interior de la iglesia, al llamado “Altar de la reserva”, un altar efímero que se coloca para esta celebración, debido a que en la celebración del Viernes Santo no se celebra la Eucaristía, quedando el Sagrario abierto.

Una vez que se ha reservado al Santísimo, los oficios finalizan de un modo tajante, ya que el sacerdote no imparte la bendición, porque la celebración continúa al día siguiente con el recordatorio de la muerte del Señor. Inmediatamente, el altar es despojado de todo tipo de ornato quedando lo más sobrio posible.

Durante la noche se mantiene la adoración del Santísimo y se realiza una “Hora Santa”, pero el Santísimo permanece allí hasta la celebración del Viernes Santo. Esta reserva recuerda el encarcelamiento de Jesús, y por eso los sacerdotes celebrantes de los oficios nos exhortan a velar y orar con él, como Jesús pidió a sus apóstoles en el huerto de Getsemaní.

Una vez que han terminado los oficios, se rememora la oración en el huerto de los olivos, la traición de Judas y el prendimiento de Jesús, que se suele celebrar con procesiones en la tarde-noche del Jueves Santo.

Desde hace unos años, la Iglesia Católica conmemora en el Jueves Santo, el llamado Día del Amor Fraterno, que en México, los obispos, han establecido como el día de la caridad. El objetivo de esto no es llevar a cabo una colecta para los pobres, sino más bien el impulso de seguir el ejemplo de Jesús que compartió todo su ser.