San Romualdo

San Romualdo, Abad y Fundador de los Camaldulenses

19 DE JUNIO

Romualdo, de origen Germánico. El rey glorioso.

Romualdo nació en Ravena, Italia en el año 950. Fue hijo de los duques que gobernaron esa ciudad. Educado según las costumbres mundanas, su vida fue durante varios años bastante descuidada. Se dejó arrastrar hacia los placeres, fue víctima y esclavo de sus pasiones.

Su padre fue un hombre con carácter de mundo, muy agresivo. Un día desafió a un enemigo a una pelea en duelo, se llevó de testigo a su hijo Romualdo. El papá mató al adversario. Horrorizado ante este espectáculo, Romualdo huyó a la soledad de una montaña y allá se encontró un monasterio de benedictinos.

Estuvo tres años rezando y haciendo penitencia. El superior del convento no quería recibirlo de monje porque tenía miedo de las venganzas del padre de Romualdo; pero el Sr. Arzobispo hizo de intermediario y fue admitido como un monje benedictino.

Tres años más tarde se hizo ermitaño en una isla remota, acompañado únicamente por otro monje de mayor edad llamado Marino. Entre los dos lograron notables conversiones: la del Jefe civil y militar de Venecia, Dux que más tarde se llamó San Pedro Urseolo, se dedicó a la vida de oración y el mismo papá de Romualdo que arrepentido se fue a un convento.

Durante 30 años Romualdo fundó varios monasterios en diversos lugares de Italia. Se esforzó en llevar una vida de soledad, penitencia y silencio, como enmienda por sus pecados y por la conversión de los pecadores.

Un señor llamado Málduli obsequió una finca, en una región montañosa y apartada, llamada campo de Málduli, y allí Romualdo fundó su nueva comunidad que se llamó “Camaldulenses”, o sea, religiosos del Campo de Málduli.

En una visión vio una escalera por la cual sus discípulos subían al cielo, vestidos de blanco. Desde entonces cambió el antiguo hábito negro de sus religiosos, por un hábito blanco. La congregación se dedicó a la oración, meditación, a la penitencia y a la enseñanza a otros a la santidad.

San Romualdo murió en el 1027 en el monasterio de Val di Castro. Su festividad se fijó el 7 de febrero, el día en que sus reliquias fueron trasladadas por el Papa Clemente VIII (octavo) hacia el año 1595. En la reforma litúrgica de 1971 y con la autorización del Papa Pablo VI (sexto), la festividad se cambió al 19 de junio, fecha de su muerte.