Virgen de Guadalupe

Solemnidad de la Advocación Mariana de Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de México y Emperatriz de América Latina

12 DE DICIEMBRE

Guadalupe. Del árabe río de cantos negros.

Aunque las diferentes advocaciones de la Virgen María son muy numerosas, la Iglesia le da especial importancia a las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe en diferentes partes del mundo. Esta advocación mariana es venerada en la Basílica de Guadalupe, al norte de la ciudad de México.

La Virgen de Guadalupe es muy importante para la fe de todos los mexicanos, pues en ella la Madre del Cielo manifestó claramente su amor de predilección por este pueblo, dejando un mensaje lleno de ternura y su imagen grabada en un ayate como muestra de su amor.

La Virgen de Guadalupe se apareció cuatro veces a San Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac. Tras una cuarta aparición, la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer Obispo de México, Fray Juan de Zumárraga.

Juan Diego llevó en su ayate unas rosas, flores que no son nativas de México y que tampoco prosperan en la aridez del territorio y que cortó en el cerro del Tepeyac, según la orden de la Virgen de Guadalupe.

Juan Diego desplegó su ayate ante el Obispo Juan de Zumárraga, dejando al descubierto la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, morena y con rasgos mestizos. Las apariciones tuvieron lugar en 1531, ocurriendo la última el 12 de diciembre de ese mismo año.

La fuente más importante que relata las apariciones guadalupanas, es el documento: “Nican mopohua”, palabra que en lengua náhuatl quiere decir “aquí se narra”; atribuido al indígena Antonio Valeriano y publicado en 1649 por el presbítero Miguel Sánchez en su libro: “Imagen de la Virgen María Madre de Dios de Guadalupe”, contribuyendo ampliamente a la divulgación de la devoción guadalupana.

Después del suceso guadalupano; el ayate permaneció un tiempo en la capilla del Obispo Juan de Zumárraga hasta el 26 de diciembre de 1531 en que la imagen fue trasladada a una ermita construida al pie del Tepeyac.

En 1754, el Papa Benedicto XIV (décimo cuarto) nombró a la Virgen de Guadalupe patrona de la Nueva España, desde Arizona hasta Costa Rica. El 12 de octubre de 1895 se llevó a cabo la coronación pontificia de la imagen, concedida por el Papa León XIII (trece).

En 1904, el Pontífice San Pío X (décimo) elevó el santuario de México a la categoría de Basílica y en 1910 proclamó a Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de toda América Latina. En 1945, el Papa Pío XII (doce) le dio el título de la Emperatriz de América. El 12 de Octubre de 1976 se inauguró la nueva y actual Basílica de Guadalupe.

Miles de personas de México y del mundo entero, visitan cada año en el 12 de diciembre la Basílica de Guadalupe. La noche del día anterior, las iglesias en todo lo ancho y largo del país se colman de fieles para celebrar una fiesta a la que llaman: «las mañanitas a la Guadalupana» o serenata a la Virgen.

También se hacen presentes los danzantes llamados matlachines, quienes lideran las diferentes procesiones que llegan hasta la Basílica de Guadalupe. Así se reúnen millones de personas que le piden a la “Morenita del Tepeyac” de su amor de madre, de su protección y de su ayuda.