Santa Rosa de Lima

Santa Rosa de Lima

30 DE AGOSTO

Santa Rosa de Lima; Patrona de Lima, Perú y América Latina
Rosa. De origen Latín. Bella como la flor del rosal.

Rosa nació el 20 de abril de 1586, en Lima; Perú. Fue bautizada el 25 de mayo de 1586 con el nombre de Isabel Flores de Oliva. Sus padres fueron Gaspar Flores, natural de San Juan de Puerto Rico y su madre fue María de Oliva.

La infancia de Isabel fue común y nada llamativa, su compañero de juego fue su hermano Fernando el cual siempre la apoyó y ayudó. A los doce años se mudó con su familia hacia Quives, un pueblo a 60 kilómetros de Lima ubicado en el Valle Chillón.

Allí Isabel recibió la confirmación de manos de Santo Toribio de Mogrovejo, quien la llamó Rosa. Aunque le mortificaba que la llamasen así, a los 25 años aceptó el nombre de Rosa de Santa María. Por ese entonces Rosa regresó a Lima con su familia.

En Quives contrajo un reuma muy fuerte con consecuencias dolorosas para su recuperación que ocultó a su madre. Debido a problemas económicos en su hogar, trabajó en un huerto y solía bordar con gran esmero para diferentes familias de la Ciudad, así contribuyó al sostenimiento de su hogar.

Sus padres insistieron en casarla. Rosa resistió por más de diez años y finalmente hizo voto de virginidad para confirmar su resolución. Al cabo de unos años ingresó a la Tercera Orden de Santo Domingo a imitación de Catalina de Siena.

Rosa ayudó a las necesidades espirituales de los indígenas y los negros de la ciudad, atendió a muchos enfermos. Creó una especie de enfermería en su casa. También ayudó a fray Martín de Porres.

Cerca del final de su vida, cayó gravemente enferma. Pasó los últimos tres meses en la casa de Gonzalo de la Maza, un contador notable del gobierno virreinal. En este lugar se levantó el Monasterio de Santa Rosa de Santa María de Lima.

Rosa murió a los treinta y un años de edad, el 24 de agosto de 1617, fiesta de San Bartolomé, como ella misma lo profetizó. El día de sus exequias y entierro, el pueblo limeño la aclamó como santa.

Sus restos son venerados en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Lima con notable devoción del pueblo peruano y de América que visita la Capilla dedicada a su culto en el Crucero del Templo dominicano.