El Adviento

El Adviento; Primer Domingo, “Descúbrenos, Señor, tus caminos”

03 DE DICIEMBRE

Con el primer domingo de Adviento, se marca el inicio del Año Litúrgico Católico. Se festeja necesariamente el domingo siguiente al de la fiesta de Cristo Rey, que señala el último domingo del calendario litúrgico. El primer domingo de adviento cae entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre.

El adviento es el periodo que consiste en un tiempo de preparación espiritual para el nacimiento de Jesús. Su duración es de veintiuno a veintiocho días, dado que se celebran los cuatro domingos más próximos a la festividad de Navidad.

La preparación espiritual del periodo de Adviento, la convierte en un tiempo de espera y de oración, que tiene una triple finalidad: – Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Esta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres. Esta fue su primera venida.

– Vivir el presente: Se trata de vivir en el presente, en la vida diaria de cada persona la “presencia de Jesucristo” en cada uno y, por cada uno, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.

– Preparar el futuro: Se trata de la preparación para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la “majestad de su gloria”. Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el Cielo a los que han creído en Él; vivido como hijos fieles del Padre y hermanos buenos de los demás.

Esperar su venida gloriosa que trae la salvación y la vida eterna sin sufrimientos. Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret son los modelos de creyentes que la Iglesia ofrece a los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.
En los domingos de Adviento hay una austeridad litúrgica; por ello la iglesia se adorna con discreción, no se canta “Gloria”, y el color litúrgico es el morado. En las iglesias y en muchas casas veremos una corona con velas; llamada: Corona de Adviento.

Además de ser un elemento decorativo, la Corona de Adviento anuncia que la Navidad está cerca y debemos prepararnos. Con el Primer domingo de Adviento, la iglesia invita al inicio de una revisión personal de la vida espiritual, en relación con Dios y convertirse de nuevo; un tiempo en el que se puede hacer un plan de vida para mejorar como personas.

Esta es una época del año en la que vamos a estar “bombardeados” para comprar todo tipo de cosas, vamos a estar invitados a muchas fiestas; esto puede llegar a hacer que se olvide el verdadero sentido del Adviento. Es necesario esforzarse para vivir este tiempo litúrgico con profundidad y con sentido cristiano; de esta forma viviremos la Navidad del Señor ocupados en el Señor de la Navidad.

Debemos ver este tiempo de espera como una manifestación de la ternura de Dios, que nos ayuda a prepararnos para reflexionar sobre el nacimiento de Cristo que nos trae paz y amor verdadero. Cristo quiere que experimentemos su cercanía con la espera del nacimiento.