La Adoración de los Tres Reyes Magos

La Adoración de Los Santos Reyes, Melchor, Gaspar y Baltazar.

6 DE ENERO

Originarios de la Media (hoy Irán) donde constituían una clase sacerdotal, los magos habían adquirido gran influencia en Babilonia (hoy Iraq). Se distinguían por su afición al estudio de la Astronomía, o mejor, Astrología, que era -y sigue siendo- una ciencia adivinatoria basada en el principio de que la vida de los hombres se desarrolla bajo la influencia de los astros.

Por el trato con los judíos, que habían difundido por todo el Occidente sus esperanzas mesiánicas, tenían conocimiento del esperado Mesías, Rey de los judíos, el cual, como todos los grandes personajes, debía tener una estrella que vaticinase su destino. La naturaleza de esta estrella es muy misteriosa.

En el relato de San Mateo, la estrella juega un papel importante. Es una estrella que los magos vieron en Oriente, pero que luego se les perdió de vista encontrándola al salir de Jerusalén camino a Belén, donde se mueve delante de ellos en dirección norte-sur, finalmente se detiene sobre la casa donde estaba el Niño. Los magos dicen haberla conocido como la estrella de Jesús. “Hemos visto su estrella en Oriente y hemos venido a adorarle” (Mt. 2,2)

Una de las tradiciones sobre los Magos de Oriente dice que había tres Magos que, además, eran reyes. Los Tres Reyes de Oriente: Melchor, anciano de barba larga que obsequia al Señor oro como corresponde a un Rey.

Gaspar, joven lampiño que le obsequia incienso (es un perfume a base de resina de árboles que se quemaba en el templo) como homenaje a su Divinidad.
Baltazar, de raza negra, que le entrega mirra (polvo perfumado que se mezcla con aceite para consagrar a los sacerdotes, o bien mezclado con el vino ayudaba a calmar dolores) a Jesús hombre como profecía de su muerte y sufrimiento.

Regiamente ataviados y montados en un camello, caballo y elefante, emprenden el viaje para adorar al Niño.

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En algunos países como México se celebra el “Día de Reyes”, hacia el 6 de enero. La tradición consiste en que los niños escriben una carta en la noche del 5 de enero, dirigida a los Reyes Magos solicitando regalos que desean. A cambio, los niños aseguran su buen comportamiento durante el año ya que, los niños que se portan mal no reciben los regalos solicitados.

La mayoría de los servicios postales aceptan estas cartas. También muchos pequeños ayudados por sus padres amarran su carta a un globo que después sueltan con la esperanza de que su petición sea leída por los Reyes Magos. También ha aumentado la práctica de escribir a través de e-mail o incluso dirigirse directamente a su página web.

A través de esta tradición se les enseña a los niños a vivir de una forma bella y delicada el adorar a Jesús a través del ser mejores cada día, y a los adultos como muestra de amor y fe a Cristo recién nacido; tomando en cuenta lo que dice la Sagrada Escritura: “lo que hagan con uno de estos pequeños, a mi me lo hacen”.

Aunque muchas familias dan regalos a sus hijos en Navidad, el día de Reyes sigue siendo una de las tradiciones más importantes. En la Sagrada Escritura continúa la narración de los Reyes Magos; después de que estos adoraron a Jesús, un ángel les avisó que no regresaran donde Herodes y ellos se fueron por otro camino.

Herodes al enterarse que había nacido el Rey que todos esperaban, tuvo miedo de perder su puesto y ordenó matar a todos los niños menores de dos años entre los cuales se encontraría dicho Rey. La Sagrada Familia huyó a Egipto y el niño Dios se salvó, otras familias escondieron a los bebés en tinajas de harina y así no fueron vistos y salvaron sus vidas.

Desde entonces, los judíos comían pan ázimo el 6 de enero en el que escondían una figura de barro, recordando este acontecimiento. Los primeros cristianos tomaron un poco de esta tradición y la mezclaron con la historia de la visita de los Reyes Magos para la celebración de la Epifanía: cambiaron el pan ázimo por pan de harina blanca y levadura, cocida en forma de Rosca, endulzándolo con miel y adornándolo con frutos del desierto, como higos, dátiles y algunas nueces.

Para los cristianos, la forma circular de la rosca simboliza el amor eterno de Dios, que no tiene principio ni fin. Los confites son las distracciones del mundo que nos impiden encontrar a Jesús. Aquí en México, dentro de la rosca se encuentran una o varias figuras pequeñas en forma de niño que representan al niño Jesús, que los reyes magos no encontraban para adóralo.

A la persona que encuentra al niño Jesús en su trozo de rosca se le da el nombre de “padrino del niño Jesús” quien deberá vestir con ropas nuevas a la imagen del niño Jesús del nacimiento y presentarlo en la Iglesia el 2 de Febrero, día de la Candelaria. Después ofrecerá tamales y atole.

Por tal motivo mucha gente no quiere que le toque el “niño de la rosca”, debido a esta tradición, pero hay que saber que recibirlo es una bendición para el año que va empezando ya que finalmente el sentido es: celebrar el amor de Dios que se revela a todos los hombres, Dios quiere la felicidad del mundo entero, Él ama a cada uno de los hombres, y ha venido a salvar a todos, sin importar su nacionalidad, su color o su raza.