Salmo 9

Salmo 9

EL SEÑOR, JUEZ DE LAS NACIONES

La versión griega de los Setenta -seguida por la Vulgata- considera como una unidad los Salmos 9 y 10 del texto hebreo: de allí proviene la diferencia de numeración a la que se alude en la nota del Sal. 10. El ordenamiento “alfabético” de los versos indica que la división introducida en el texto hebreo es artificial y que, en realidad, se trata de un solo poema de estructura bastante compleja.
La primera parte es un canto de acción de gracias, en el que se intercalan algunos motivos hímnicos (9. 6-13, 16-17). La segunda es una súplica al Señor, que aparentemente permanece impasible (10. 1) frente a los atropellos cometidos por los malvados. El Salmo concluye con una referencia a la realeza del Señor (10. 16) y con una expresión de confianza en el Dios que protege a los humildes y salva a los oprimidos (10. 17-18).

1 Del maestro de coro. Para oboes y arpa. Salmo de David.

Acción de gracias por la justicia de Dios

Alef 2 Te doy gracias, Señor, de todo corazón
y proclamaré todas tus maravillas.

3 Quiero alegrarme y regocijarme en ti,
y cantar himnos a tu Nombre, Altísimo.

Bet 4 Cuando retrocedían mis enemigos,
tropezaron y perecieron delante de ti,
5 porque tú defendiste mi derecho y mi causa,
sentándote en el trono como justo Juez.

Guímel 6 Escarmentaste a las naciones,
destruiste a los impíos
y borraste sus nombres para siempre;
7 desapareció el enemigo: es una ruina irreparable;
arrasaste las ciudades, y se perdió hasta su recuerdo.

He 8 Pero el Señor reina eternamente
y establece su trono para el juicio:
9 él gobierna al mundo con justicia
y juzga con rectitud a las naciones.

Vau 10 El Señor es un baluarte para el oprimido,
un baluarte en los momentos de peligro.

11 ¡Confíen en ti los que veneran tu Nombre,
porque tú no abandonas a los que te buscan!

Zain 12 Canten al Señor, que reina en Sión,
proclamen entre los pueblos sus proezas.

13 Porque él pide cuenta de la sangre,
se acuerda de los pobres y no olvida su clamor.

Jet 14 El Señor se apiadó de mí, contempló mi aflicción;
me tomó y me alzó de las puertas de la Muerte,
15 para que pudiera proclamar sus alabanzas
y alegrarme por su victoria en las puertas de Sión.

La derrota de los impíos

Tet 16 Los pueblos se han hundido en la fosa que abrieron,
su pie quedó atrapado en la red que ocultaron.

17 El Señor se dio a conocer, hizo justicia,
y el impío se enredó en sus propias obras.

Sordina
Pausa
Iod 18 Vuelvan al Abismo los malvados,
todos los pueblos que se olvidan de Dios.

Caf 19 Porque el pobre no será olvidado para siempre
ni se malogra eternamente la esperanza del humilde.

20 ¡Levántate, Señor!
Que los hombres no se envanezcan,
y las naciones sean juzgadas en tu presencia.

21 Infúndeles pánico, Señor,
para que aprendan que no son más que hombres.