Las Viudas

Las viudas

Regularmente cuando una mujer enviuda, hay mucha presión social que la estimula a volverse a casar, con el argumento de: “tú debes rehacer tu vida y tienes derecho a ser feliz”. Más aún cuando la viuda es joven, o tiene hijos y gastos que no puede subsanar sola, ¿Pero, cuál es la mejor manera de analizar esta situación? ¿Qué dice la Biblia y la iglesia al respecto? De esto hablaremos hoy en Encuentro con tu ángel.

Definitivamente una mujer que enviuda es libre de volverse a casar, pero debido a que en la mayoría de los casos experimenta un sentimiento de quebranto, soledad y necesidad de compañía varonil, esto la hace estar muy vulnerable, y tal vez apresurar esta decisión o tomarla sin tener los pensamientos claros. Asimismo puede ser víctima de personas que solo tratan de aprovecharse de ella con intensiones exclusivamente sexuales.

Dios bendice el matrimonio siempre y cuando la unión se realice bajo su consagración. Y antes de que una viuda decida casarse de nuevo, deberá tomarse el tiempo para conocer muy bien a la persona en amistad genuina, sin permitir ningún acercamiento sensual antes de tiempo.
Asegurarse primero si su pretendiente ama a Dios sobre todas las cosas, si profesa la misma fe, y si su vida es coherente con los mandamientos, por mencionar algunos.

Todo esto debe considerarse con mucha diligencia, más aún si tiene hijos pequeños que sean vulnerables y puedan resentir el tener que convivir con alguien que no los ame de verdad,o que no comprenda también el gran compromiso que está adquiriendo con esa relación. Es muy confuso para los niños el estar cambiando de “papá nuevo” cuando su madre cambia de novio a cada rato por no darle la importancia y seriedad auna nueva relación sentimental bajo esta situación.
No por nada, Dios Padre y nuestro señor Jesucristo, siempre manifestaron que las viudas, junto con los huérfanos, eran una clase social con la que se debería tener especial cuidado y dedicación por parte de los creyentes y la iglesia, debido a lo delicado de su situación y al provecho que muchas personas malas regularmente pretenden sacar de estas personas en esta contexto tan delicado.

En los tiempos del Antiguo Testamento el sustento de las viudas se le encomendaba a la caridad de los israelitas, y a ellas se les permitía recoger las espigas de los maizales, olivos y viñedos. En el tercer año de los diezmos las viudas tenían su parte de la ofrenda, y en las tres principales solemnidades del año eran invitadas a la fiesta con el padre de familia más cercano.

En la época de los Macabeos se depositaba dinero y se mantenían provisiones en el Templo de Jerusalén para la subsistencia de las viudas, y también se compartía con ellas el botín de batalla. Para su protección, había una prohibición en contra de tomar sus vestidos en prenda.
En el libro de Job se consideraba una acción malvada el quitarle el buey a una viuda debido a una deuda, de lo que los comentaristas generalmente deducen que la ley del Deuteronomio se extendió posteriormente a todas las posesiones de una viuda.

Cristo en su evangelio denuncia enérgicamente a los fariseos: “porque devoran las casas de las viudas”. Y en tiempos del cristianismo primitivo el sostenimiento de las viudas era un deber especial de los Apóstoles, quienes recogían limosnas para ellas y les encomendaban su cuidado a los diáconos.

En cuanto a las segundas nupcias de las viudas en la Iglesia Cristiana, aunque San Pablo declara que la viudez es preferible al estado matrimonial, sin embargo, no prohíbe volver a casarse. La ley eclesiástica permite las segundas nupcias, si el vínculo del primer matrimonio se ha disuelto y si realmente no hay ningún impedimento canónico.

Y esto amado radioescucha es solo un breve análisis de una preguna muy frecuente de nuestro auditorio sobre las segundas nupcias. ¿Le gustaría comentarnos algo al respecto, tiene usted algún testimonio relacionado? si es así llámenos y platique con nosotros sobre este tema.