San Marón

San Marón

9 DE FEBRERO

Marón de origen Árabe, El santo varón.

Nació en Siria; hombre humilde, que un día oyó la voz de Dios, aceptando inmediatamente el desafío que significaba seguirle.

San Marón eligió una morada solitaria no lejos de la ciudad de Cirrus en Siria, y allí, vivía casi a la intemperie. Tenía una pequeña cabaña cubierta con pieles de cabra que rara vez utilizaba.
En su peregrinar encontró las ruinas de un templo pagano, al cual dedicó al verdadero Dios, y lo convirtió en casa de oración.

San Juan Crisóstomo, le escribía desde Cucusus, donde estaba desterrado, y se encomendaba a sus oraciones, rogándole le diera noticias suyas con la mayor frecuencia posible.
San Marón tuvo por maestro a San Zebino, cuya frecuencia en la oración era tal, que se dice que pasaba días y noches enteras orando, sin experimentar cansancio.

Generalmente rezaba de pie, aunque cuando ya era muy anciano, tenía que sostenerse con un báculo. A los que iban a consultarle, respondía con la mayor brevedad posible; tan deseoso estaba de pasar todo su tiempo en conversación con Dios.

San Marón, no solo fue ejemplo, sino que además fue un líder lleno de sabiduría y del Espíritu Santo, que supo dar sentido a cada acción, con rigurosa disciplina. Alcanzó en vida, fama de santidad e incluso realizó milagros de curación y conversión.

Sus virtudes fueron ampliamente conocidas: justicia, templanza, castidad y trabajo duro, semillas que él mismo plantó en otros, quienes se convirtieron en campo fértil, llevó a Dios numerosas vocaciones, que serían tiempo después labradores diligentes y sabios, que harían florecer la Montaña de Líbano en la fe sólida y verdadera de nuestro Señor Jesucristo.

San Marón imitó a su maestro en la constancia en la oración, pero trataba a sus visitantes de modo diferente.
No sólo los recibía con suma bondad, sino que los invitaba a que se quedaran con él, aunque muy pocos estaban dispuestos a pasar toda la noche en pie, rezando.
Dios recompensó sus trabajos con gracias abundantes y con el don de curar enfermedades tanto corporales como espirituales.

No es sorprendente que su fama como consejero espiritual se extendiera por todas partes.
Esto le atrajo grandes multitudes, Formó a muchos santos ermitaños y fundó monasterios; sabemos que, por lo menos, tres grandes conventos llevaron su nombre.
Teodoreto, obispo de Cirrus, decía que los numerosos monjes que poblaron su diócesis fueron formados por las instrucciones del santo.

San Marón murió después de una corta enfermedad. Varios pueblos se disputaron sus restos. Los que obtuvieron el cuerpo construyeron sobre su tumba una enorme iglesia con un monasterio anexo, cerca de la fuente de Orontes, muy cerca de Apamea.

Los Maronitas son los cristianos que deben su nombre a San Marón, santo hombre, rígido defensor de la fe católica de oriente.

San Marón fue ejemplo para sus discípulos, que escuchaban sus enseñanzas, imitaban sus virtudes. Estos discípulos fueron llamados “Discípulos de San Marón” que después de su muerte en el año 420, crecieron mucho.