San Pedro Celestino V, Santo - Encuentro con tu ángel

San Pedro Celestino V, Santo

San Pedro Celestino V, Santo. Reyes de la tierra, canten al Señor. Aleluya

Pedro de origen hebreo y significa «piedra» o «roca».

Celestino de origen latino. Se deriva de la palabra latina «caelestis», que significa «celestial» o «del cielo».

Nació en Isernia, Italia con el nombre de Pietro Angelari de Murrone en el seno de una familia numerosa, 12 hijos. El mismo decía: «Mis padres tuvieron doce hijos, como Jacob, y su mayor deseo era ofrecer alguno al Señor. Fue escogido yo siendo el undécimo.

Pedro le decía a menudo a su madre:»Quiero ser un buen siervo de Dios». Comenzó a distinguirse entre sus familiares por su alto grado de humildad. Le encantaba vivir solo como un ermitaño. Por eso se fue a una cueva. A ella acudía multitud de gente a hacerle consultas.

Ordenado de sacerdote en Roma, volvió a la cueva de nuevo. No se atrevía a celebrar la misa. Entonces oyó una voz del cielo que le decía:»Celebra la Misa, hijo».

Su fama de santidad se extendió por todos los contornos. Le siguieron muchos discípulos con los que fundó la Orden de los Celestinos, que más tarde se unió a los Benedictinos.

Cuando menos lo esperaba, se presentaron ante él varios obispos para notificarle que había sido elegido Papa. Era ya un anciano de 73 años.

Todos lo aceptaron  porque la Iglesia necesitaba un Papa santo para que acabara con las intrigas de los Orsinis y Colonnas en la administración burocrática del Vaticano. Por otra parte, la Iglesia llevaba dos años sin Papa.

Al ser nombrado Pontífice, se puso el nombre de Celestino V. Imitando a Jesús, entró montado en un burro. Tras bajarse, los cardenales lo recibieron con alegría.

Pero en lugar de irse al Vaticano, se marchó al Palacio Real de Nápoles. Ahí mandó construir una cabaña para vivir en soledad. Al no tener experiencia diplomática, lo pasó mal, por eso presentó su renuncia. Duró en el Papado tan sólo 5 meses.

Once días después el cardenal Gaetano fue elegido papa en el cónclave celebrado en el Castel Nuovo de Nápoles.

Tomó el nombre de Bonifacio VIII y fue coronado y consagrado en Roma el 24 de diciembre de 1294.

Al día siguiente emitió su primera encíclica en la que anunciaba la renuncia de su antecesor y su propia elevación a la máxima dignidad de la Cristiandad.

Después, con la aprobación de los cardenales, revocó todos los derechos y privilegios otorgados por Celestino. Para evitar un posible cisma, Bonifacio VIII ordenó custodiar a Celestino V en Castello di Fumone (Frosinone), donde éste permaneció hasta su muerte (1296).

San Pedro Celestino fue proclamado Santo por El Papa Clemente en Avignon en 1313.