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El Santo Cristo de Limpias
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En la ruta Compostelana que pasa por la provincia Española de Cantabria, se encuentra la Villa de Limpias, famosa por el Santuario del Santísimo Cristo de la Agonía. El nombre de Limpias proviene de las aguas térmicas que brotan en su término y que eran conocidas como Aguas de Limpias. La villa es pequeña pero tiene una hermosa Iglesia Parroquial en honor a San Pedro. En el altar mayor se venera una prodigiosa imagen del Cristo de la Agonía. El crucifijo es una meditación de los sufrimientos de Nuestro Señor que presenta a Jesús en los momentos finales de Su agonía. La imagen del Cristo es de tamaño natural. Mide seis pies de altura y esta colocada sobre una cruz de 2.30 metros de alto. |
Su rostro tiene una expresión indescriptible, de una belleza particular: posa su mirada hacia el cielo y, según el punto de vista de donde se mire, la expresión es distinta, no solo de dolor, sino de oración y contemplación al Padre. Colocadas a ambos lados del Cristo se encuentran otras dos imágenes: La Virgen Madre Dolorosa y San Juan, el Evangelista.
Apenas se conoce el origen de esta preciosa imagen. Se cree fue venerada en Cádiz en la Iglesia de los padres Franciscanos y que al esta ser derrumbada por unas inundaciones, la imagen del Cristo pasó al oratorio de Don Diego de la Piedra, caballero profeso de la Orden de Santiago. Cuentan que un maremoto amenazó la ciudad de Cádiz, el pueblo cristiano sacó en procesión las imágenes mas veneradas en la ciudad, las aguas se detuvieron y comenzaron a retroceder solo ante la Santa imagen del Cristo de la Agonía. En vista del prodigio, el pueblo agradecido pidió que la imagen del Santo Cristo fuera puesta en veneración en alguna de las Iglesias de Cádiz.
Don Diego fallece para el año 1755 no sin antes otorgar en su testimonio diversas cláusulas en las que recuerda a su villa natal de Limpias: "Mando ensolar la Parroquia de San Pedro de Limpias, costeando su retablo mayor y su dorado, colocando en el tres imágenes: la de Nuestro Redentor agonizando en la Cruz, la de Su Madre Santísima y la del Evangelista San Juan... Por eso esta parroquia se convierte en el Santuario Del Santísimo Cristo De La Agonía. A partir del 30 de marzo, de 1919 se corrió a los cuatro vientos que en Limpias sucedían eventos extraordinarios. Decían que la hermosa imagen del Santo Cristo movía sus ojos, dando la sensación de un cuerpo vivo, que palidecía, sangraba y sudaba. El nombre de Limpias se hizo famoso y sus calle fueron visitadas por peregrinos que provenían de todas partes del mundo. |
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El primero en ver el prodigio fue el Padre Antonio López, un profesor del Colegio San Vicente de Paúl que se encontraba en la villa.: "Un día en el mes de agosto de 1914, fui a la iglesia con el motivo de instalar una iluminación eléctrica en el altar mayor. Me hallaba solo en la iglesia subido en una escalera apoyada sobre un andamio improvisado recostado sobre la pared que sirve de trasfondo a la imagen del Cristo Crucificado, y después de dos horas de trabajo, empecé a limpiar la imagen de forma que esta pudiera verse mas claramente. Mi cabeza quedaba al mismo nivel que la del Cristo, a poco menos de dos pies de distancia; hacía un día muy hermoso y por la ventana atravesaban rayos de luz que iluminaban completamente el altar, sin notar la mas leve anormalidad y después de un largo rato de trabajo, detuve mi vista en los ojos de la imagen y observe que los tenía cerrados. Por varios minutos lo vi con toda claridad de manera que dudé si habitualmente los tenía abiertos. No podía creer lo que mis ojos contemplaban, empecé a sentir que las fuerzas me faltaban; perdí el balance, desfallecí y caí de la escalera del andamio hasta el suelo, sufriendo un gran golpe. Al recobrar el sentido pude confirmar desde donde me encontraba que los ojos de la imagen del crucifijo permanecían cerrados... Abandoné rápidamente la iglesia contando el hecho a mi comunidad. Minutos después de abandonar la iglesia, me encontré con el sacristán quien se disponía a sonar las campanas para el Ángelus. Al verme tan agitado me preguntó si me ocurría algo. Le relaté todo lo sucedido lo cual no lo sorprendió puesto que ya había escuchado que el Santo Cristo había cerrado sus ojos en mas de una ocasión."
Pensando que el movimiento que había visto en sus ojos se debía a algún tipo de mecanismo, el sacerdote profesor le restó importancia a la visión y se dio a la tarea de examinar la imagen minuciosamente. Pudo confirmar que esta no posee ningún mecanismo y que sus ojos están tan firmemente fijos , que ni siquiera el presionarlos fuertemente pudieron hacer que se movieran. Esto lo comprobó una y otra vez.
A petición de sus superiores, el Padre Antonio escribió el relato de todo lo acontecido manteniendo prudencia por orden de su director espiritual. No fue hasta el 16 de marzo, de 1920, un año después de los tantos milagros de 1919, que esta declaración se hizo publica.
A principios del año 1919 se llevaron a cabo las misiones en la Parroquia de Limpias. En el último día de la misión, mientras el sacerdote celebraba la Santa Misa, dando una Homilía basada en las palabras de Prov. 23:26:, otros dos sacerdotes se encontraban en los confesionarios. Una niña de 12 años entró en el confesionario y comunicó al sacerdote que la imagen del Santo Cristo tenía los ojos cerrados. El sacerdote pensando que esto era producto de la imaginación de la niña, ignoró lo acontecido hasta que otros niños se le acercaron relatando el mismo acontecimiento. Al terminar su homilía el sacerdote celebrante, éste otro sacerdote se le acercó para notificarle lo que estaba sucediendo. Ambos sacerdotes miraron el crucifijo sin encontrar que algo inusual le ocurriera. Simultáneamente uno de los fieles que se encontraba entre la feligresía, grito: "Miren el crucifijo". En pocos minutos la gente confirmó con entusiasmo lo que los niños habían visto. Las personas allí presentes empezaron a llorar, otros gritaban que habían presenciado un milagro y otros cayeron de rodillas orando a Dios por misericordia..
Para verificar el fenómeno, cuando se logro desalojar el templo subió el párroco con una escalera de mano hasta la Santa Imagen tocando el rostro y el cuello con un pañuelo y pudo comprobar que la imagen perspiraba, confirmando el hecho mostrando a los allí presentes sus dedos humedecidos.
La segunda manifestación ocurrió el 13 de abril, de 1919 en Domingo de Ramos cuando dos hombres prominentes de Limpias se acercaron al altar dudosos de lo que allí acontecía y considerando los hechos de histeria colectiva y alucinación; al acercarse pudieron presenciar los ojos y la boca del Cristo moverse. Simultáneamente cayeron de rodillas pidiendo perdón y clamando por misericordia.
La tercera manifestación tuvo lugar el 20 de abril de 1919, un Domingo de Resurrección en presencia de un grupo de Hermanas religiosas de la orden de Las Hijas de la Cruz quienes presenciaron los ojos y la boca de Santo Cristo moverse mientras rezaban el Santo Rosario.
A partir del 24 de abril del mismo año las manifestaciones se repitieron casi diariamente, y como era de esperarse la iglesia se mantenía abarrotada de gente que deseaban presenciar el milagro. Cuenta el Rev. Barón Von Kleist, sacerdote de la villa que muchas eran las personas que atestiguaban que Nuestro Señor les había mirado, a unos de forma sutil, a otros con cierta tristeza e, inclusive a algunos con mirada penetrante y de reojo. Muchos vieron lágrimas en Sus ojos, otros relatan haber visto gotas de sangre caer de las heridas producidas por las espinas de Su corona. Fueron muchas y variadas las manifestaciones que se relataron, desde ver a la imagen del Cristo mover Sus ojos de lado a lado al momento de la Bendición y posando Su mirada cautivadora sobre toda la asamblea allí presente, hasta mover Su cabeza coronada se espinas y suspirar...
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Oración Mi Señor Jesucristo, por el dolor que sentiste en la llaga del hombro donde cargaste la pesada cruz, por el dolor que sentiste en su llagada espalda donde recibisteis los azotes que, al quitarte la túnica, quedó desprendida la piel y por el dolor que sentíste en tus lagados pies y manos y por la llaga de tu costado y por el dolor que sentistes cuando te pusieron la corona de espinas y por la sangre que derramastes y por el dolor que sintió tu santísima madre al pie de la Cruz, viéndote morir, te pido la paz del mundo, la salvación de las almas y que me concedas la gracia que te pido:____. (Pida también por todos los que meditamos la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y le seguimos con la cruz) |
Meditación
Piense que Jesucristo está con los brazos abiertos esperando que llegue el alma arrepentida de todos sus pecados; haga una buena confesión a la luz de las enseñanzas de la Iglesia y comulgue. No lo deje para mañana que será tarde. Por lo menos oiga misa los domingos y días de precepto y ame al prójimo como a si mismo, si tiene hijos, enséñeles a amar a Dios sobre todas las cosas y estará en el camino de la felicidad. Sea apóstol de Jesucristo propagando que todo aquél que carece de bautismo, comunión o confirmación, lo reciba. Los matrimonios que sean en la Iglesia. Todos debemos tener nuestras almas preparadas
-Esta oración fue tomada de un periódico de La Habana, década 1950.
