En el Antiguo Testamento
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El Antiguo Testamento subraya, sobre todo, la especial participación de los ángeles en la celebración de la gloria que el Creador recibe como tributo de alabanza de parte del mundo creado. Los Salmos en particular son los intérpretes de esta voz, cuando, por ejemplo, proclaman “Alabad a Yahvé desde los cielos, alabadle en las alturas, alabadle, todos los ángeles, alabadle todos sus ejércitos…”. De la misma manera, el Salmo 103: “Bendecid a Yahvé, todos sus ángeles, héroes poderosos, obreros de su palabra, atentos al sonido de su palabra”. Este último versículo del Salmo 103 nos enseña que los ángeles toman parte, de una manera que les es propia, en el gobierno de Dios sobre la creación como los “poderosos obreros de su palabras” según el plan establecido por la divina providencia. |
A los ángeles les fue confiado, particularmente, una atención y cuidado especiales frente a los hombres, por quienes presentan a Dios sus requerimientos y sus oraciones, como nos lo recuerda, por ejemplo el libro de Tobías, mientras que el Salmo 91 proclama: “Por ti dio orden a los ángeles […] ellos te llevaran sobre sus manos para que la piedra no dañe tu pie”. Según el libro de Daniel se puede afirmar que las tareas de los ángeles como embajadores del Dios vivo se extienden, no sólo, a cada hombre en particular y a los que despliegan encargos especiales, sino también a naciones enteras.
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